15 días en Odzala

Dicen que de una boda sale  otra boda, en mi caso un viaje proyecta otro viaje. Livingstone, Zambia 12 meses antes, allí conocí a las intrépidas hermanas   Merche Y Miryam Angón, madrileñas de nacimiento pero africanas de corazón amantes de la naturaleza,  valientes y guerreras como ellas solas. En una conversación me hablaron de que estaban abriendo nuevas rutas por El Congo para ver los gorilas de llanura y allí que me planté yo.

Aterrizé en Brazzaville a principios de noviembre. Llovía a mares, cosa normal en el ecuador geográfico y en esa época del año. Me recogieron en el aeropuerto Tessa y Melissa dos chicas de la organización C.C.C, acrónimo de Congo Conservation Company.

Con CCC, pasaría unos once días, en tres logde diferentes, pero eso sería algo más tardes. El primero  día y los tres últimos  iba a mi aire,. Me hablaron de un hotel céntrico, pedí habitación y la encargada una chica joven, blanquita,  de pequeña estatura con  cara de listilla  y ojos rasgados me adelantó que estaban completo, pero que les quedaba únicamente la gran  suite.

Justo debajo de la caja registradora en el mismo mostrador los precios:

habitación normal 28.000 CFA, superior 38.000 CFA y suite 48.000 CFA

Después de 17 horas de viaje y 11 de avión, tampoco era plan de ponerse difícil.

El botones  me acompañó a lo que se suponía sería la gran suite. Al abrir la puerta   aquello no  resultó ser  ni grande ni suite, sino una habitación cochambrosa, de decoración ecléctica, entre síndrome de Diógenes y esquizofrenia. Eso sí, la cama con su dosel de rigor. De cada pata  brotaban 4 tubos de pvc   apuntando  todos  al techo y amarrados con alambre en su base desde los cuales cayendo desde las alturas, cual catarata, lo que se suponía sería una mosquitera. Poca profilaxis presentaba aquello.

El salón era ya otra cosa, creo que el mobiliario lo pidieron prestado a una catedral, sillones de  amplios respaldos de madera  cada uno de su padre y madre y de dimensiones  descomunales como para entronizar  a  un faraón, a la derecha un dispensador de agua con su botella de 25 litros invertida, eso sí, con su grifo de agua caliente y fría, lo único que se olvidaron de llenarlo, nimio detalle aquel, pero y lo bien que quedaba……..las paredes, bueno las paredes y la instalación eléctrica mejor ni lo describo.

A medida que  despotricaba el botones  con cara de circunstancia se iba encogiendo más y más. Me dejó el equipaje y  se esfumó avergonzado.

En aquel momento pensé, tengo dos opciones o acostarme a la 19.30 h en ésta habitación inmunda o darle un poco de emoción al día, en realidad me daba igual dormir allí, así que, decidí  bajar a montarle un pollo a la asiática. Llamaron al encargado. Todo quedo en unas disculpas y una rebaja del precio de la   habitación de 20.000 CFA. Esa fue mi entrada en Brazzaville, capital de República de El Congo.

Al día siguiente pasé de una habitación infame al mejor hotel de todo el País, el hotel Radisson Blu 5 estrellas gran lujo, lo más gracioso es que a la vuelta de la  selva  hice el viaje inverso en Brazzaville, del mejor hotel del país, a la misma habitación inmunda.

De nuestro  punto de partida al primer lodge nos esperaban 15 horas de carretera, las últimas cuatro en vehículo todoterreno debido a que el terreno estaba impracticable por las fortísimas lluvias de los últimos días.

Si me hubiesen dicho 36 horas tampoco me hubiese importado mucho. Comenzaba la aventura.

En la carretera alternaban los baches con los socavones, las obras con los desperfectos, pero el viaje resultó bastante divertido.

A las  4  horas  de  camino nos detuvimos a estirar las piernas en el aeropuerto de D´ollombo, un extraordinario edificio  moderno  con amplios ventanales  de cristal verde, pero sin actividad ninguna. Por allí, deambulaba el jefe de escalas con su elegante traje gris  oscuro sin ningún cometido. Por lo visto ese aeropuerto ha sido otro delirio megalómano más  de las autoridades, así que, todos pudimos mear  felizmente  en una de las letrina más cara del mundo.

El camino iba transcurriendo sin sobresaltos y de manera  agradable.

Varias horas más tarde nos paramos en Makoua un diminuto pueblecito  donde se sitúa la línea imaginaria del ecuador, tan magno simbolismo sólo está representado por una figura de hierro pintado a brochazos  de poco más de 80 cm y que el viento ha movido apuntando dicha línea imaginaria hacia  por lo menos………. Saturno.

Y llegamos a  Ngaga  nuestro primer campamento, de los 3 que componen  C.C.C.

Situado en el bosque Ndzebi en el límite occidental del Parque Nacional Odzala-Kokoua, al noroeste de la República del Congo.

Sólo consta de 6 cabañas completamente mimetizadas en el paisaje.

Elevada sobre unos pilotes, se acceden a ellas a través de una estrecha pasarela hecha de materiales de la zona y técnicas tradicionales.
Las  cubiertas son de hojas de palma.
Su interior básico, pero de detalles muy cuidados, colores naturales como el marrón en todas sus tonalidades y rematado con reminiscencias  coloniales  con su ventilador de aspas en el techo para las noches  calurosas.

En cuanto a la fauna aquí abundan las aves como el chorlito, colibrí, cucos y primates como el gálago, colombus pero sin duda la estrella es el gorila de llanura.

Gorilla gorilla gorilla, ese es el nombre científico de la subespecie de gorilas que habitan las llanuras del Oeste de África. Actualmente muy amenazado por los furtivos, la perdida de hábitat, la tala de  árboles  y  enfermedades como el Ébola que diezmaron hace unos años la población de gorilas. Es imperativo despertar nuestras conciencias y proteger toda vida salvaje, máxime,  con quienes compartimos más del  98% de nuestra cadena de ADN.

Los gorilas adultos, son los simios que más tiempo pasan en tierra debido fundamentalmente a su envergadura y peso pudiendo los machos alcanzar el 1.7 m de estatura  y llegar a pesar más  220Kg. Las hembras son notablemente más pequeñas no tanto en tamaño con 1.5 m de altura  pero sí en volumen pesando unos  70 Kg.

Los gorilas de llanura occidental viven en densas selvas primarias, zonas  pantanosas y  de  espesa vegetación. En menor medida en  bosques ribereños y en claros. Su movilidad va  en función de la abundancia de árboles frutales  y alimentos, pero permaneciendo por lo general  en un área determinada.

En cuanto a su estructura social, está muy bien definida, forman HARENES.
Un macho alfa y varias hembras adultas  con sus proles, esa suele ser la composición de una familia de gorilas.

Las hembras adultas  no  emparentadas  entre ellas  presentan  lazos de unión  más bien débiles  , no siendo así cuando existe  consanguineidad. En tal caso, muestran   menor  agresividad y mayor contacto físico  a la hora de acicalarse o desparasitarse.

El rango de líder de un gorila, no sólo se  gana por su fortaleza frente a rivales y competidores, sino por su habilidad y experiencia para encontrar alimentos en cada época del año. En el caso de que una madre muera o abandone el grupo, el macho dominante es el que  protegerá las crías incrementando de esa forma las posibilidades de supervivencia de los miembros de su grupo.

Al llegar a la madurez sexual, entorno a los 15 años (a veces antes) tanto machos como hembras abandona el grupo natal. Las hembras se suelen unir a otros grupos. Los machos  permanecen  años en solitario o juntos a otros gorilas jóvenes hasta formar su propio grupo.

Los machos a la edad adulta y una vez totalmente desarrollados presentan un cambio de coloración en el pelaje de la parte baja de la espalda que se vuelve canosa, de ahí, la denominación de espalda plateada.

Los gorilas tienen una distribución discontinua en África, existiendo dos zonas claramente definidas y separadas por el rio Congo, el área centro oriental y la zona ecuatorial occidental.

Los gorilas de montaña se encuentran en la zona oriental y más concretamente en los montes Virunga y la selva de Bwindi, son la especie Gorilla beringei beringei.

La población de gorilas de llanura  del África Occidental es superior a otras,  dado que, la densidad de población humana en toda esa zona  es relativamente baja.

¿Por qué será?

El gorila no sabe nadar.

En una salida nocturna anduvimos por los alrededores del campamento,  en plena selva se anda muy despacio  debido a la dificultad del terreno y a la espesa  vegetación, por lo que, una hora de caminata representa en distancia muy pocos kilómetros y máxime cuando se anda casi a oscuras. Esa era la idea. Ver los animales cuando más activos están, la cuestión es que todos los que me acompañaban veían animales menos yo, yo sólo los  sentía   chocar contra mi cuerpo coleópteros, lepidópteros, ortópteros y todo bicho viviente que tuviera algo que ver con  «ópteros » …… y alados también.

En una ocasión intentábamos seguir los aullidos de los simios  por las  alturas  cuando descuidamos nuestros pies a los dos minutos todos  empezamos al unísono a dar brincos y saltos. Nos habíamos detenido justo encima de un termitero. Los teníamos por las pantorrillas y subiendo…. unos aullaban más que otros.

Los dos primeros días los dedicamos a ver las 2 familias de gorilas que viven en las cercanías del campamento Ngaga. Diana a las 5.00H, desayuno y salida del campamento a eso de las 5.30H, caminata a través de la espesura de la selva, nos acompañaba un guía, el rastreador, mi compañero de fatiga y el que suscribe.

La caminata la hacíamos en el más estricto silencio para no perturba a los animales hasta llegar a la zona donde se encuentran los gorilas.

Ellos nos divisan a nosotros mucho antes de que nosotros nos percatemos de su presencia. Nos detuvimos. Y comienza el espectáculo, gritos, juegos, palmadas en el pecho, aullidos y trozos de ramas que vuelan desde las alturas hasta estrellarse contra el suelo, más gritos, y alguna que otra reprimenda a jóvenes traviesos. Nosotros literalmente rodeados por toda una familia, somos los invitados silenciosos. No sentimos miedo, sólo admiración.
Dos familias, en dos zonas diferentes, una la formada por Neptuno de unos 16 individuos y   otra Júpiter, el otro macho alfa, ésta  algo más numerosa de unos 25 ejemplares, todos en los bosques  Ndzehi en los límites del parque natural de Odzala-Kokúa.

Una de las tardes de esos días visitamos una pequeña aldea de nombre Nboo  chozas de adobe y  la casa de la palabra, como en todo África.
Animales de corral sueltos.
A la entrada de Nboo, una construcción de madera con los cuatro costados abiertos y hojas de palma por cubierta. Allí, se reúnen todos a charlar y  a  resguardarse del sol cuando éste cae a plomo. Se cocina, se habla, sobre todo se habla y lo mejor de todo no hay ni un enchufe donde cargar  Smartphone,  tabletas,  ipads, PSP.

Las protagonistas, las palabras y las relaciones humanas.

Una de las personas que nos acompañaba tuvo la genial idea de llevar balones para los niños. Los inflamos e improvisamos un pequeño partido de fútbol, la mitad era del barça y la otra mitad del madrid como no podía ser de otra manera.

Al tercer día, nos trasladamos a nuestro segundo campamento, la distancia a recorrer no superaba los 30 Km, eso era en distancia, en tiempo se superaron las 2 horas. Nos detuvimos en Mbomo un pueblo de los alrededores con algo más de población,  vistamos una escuela infantil. Llegamos a la hora del desayuno.
Unos 50 niños de entre 3 y 5 añitos mojaban sus chuscos de pan en sus vasos de leche.

Y  llegaron unos blanquitos.

Fotos, muchas fotos, risas y más risas con los niños, les encanta ver sus caritas en la pantalla de una cámara digital.
Aún hoy, no se me ha despertado en mí el sentimiento de ser padre, pero cuando estoy en África y se me acercan los niños con sus sonrisas y su alegría la cosa cambia.

Para mí fue el mejor momento de todo el viaje, salí de aquel colegio encantado de la vida.

De superficie notablemente mayor  a los otros dos camps, 12 habitaciones conforman el campamento Mboko.

Las cabañas, dependencias, granero, almacén y zonas comunes del mismo están dispuesto en un círculo concéntrico separado todo entre sí por decenas de metros.
Sobre uno de los costados fluyen  las aguas  de un  ramal  del río Lekoli, todo abierto y despejado.
En los días que estuve allí, vi pasear entre las cabañas búfalos, hienas y no es raro ver elefantes aunque  no tuve esa suerte.
Las noches en los campamentos no son nada silenciosas, los sonidos se van sucediendo sin parar, la actividad de toda la fauna se pone en marcha a la caída del sol, de fondo el incesante murmullo del agua.
La luz a primera hora del día se muestra débil, frágil, tamizada, las densas capas de nubes ofrecen resistencia, se imponen, la niebla va ganando presencia desdibujando las siluetas, el horizonte se comprime y el gris adquiere todo el protagonismo.
Comienza a llover.

Al fondo los termiteros y la tormenta infunden carácter a la escena.

En Brazzaville, en la rotonda de la embajada de Francia, unos chavales con un puesto callejero de libros me ofrecen unos cuadernillos por 2.000 CFA, uno de ellos  403 fábulas africanas, otro, cuentos nuestros. Me entretengo a charlar un rato con este joven emprendedor africano de sonrisa franca y amante de la lectura, abro el cuadernillo  es la leyenda de los mosquitos, en un exquisito  francés me relata……..

En el pueblo de kilansaka dos jóvenes amantes vivían felices por y para su amor, un día la joven enferma, ningún remedio puede  evitar el trágico final. El joven amante  afligido, desconsolado por tal pérdida no se quiere separar del cuerpo de su joven esposa. En el pueblo donde vivían, la gente quiere darle sepultura a la joven, pero es tan grande su dolor que no se quiere separar del cuerpo inerte de su amor. Decide llevársela y vivir alejados de todos en  el río.

Vivió así durante largos y terribles años, sin esperanza ni ilusión, un día  de luz  se le aparece un genio y le dice “tengo el poder de devolver la vida a tu amada”. El genio le picó en un dedo  y dejó caer una gota de  sangre sobre el cuerpo sin vida de  su amada.

La mujer recobró la vida, la felicidad volvió a sus vidas pero ésta fue efímera. A la esposa le habían devuelto la vida joven y bella. Por él habían pasado los años, y tanto dolor lo habían dejado melancólico,  por lo que,  ella  decide  abandonarlo. Cuando se vuelven a ver algo más tarde  ella decide devolverle su gota de sangre, la deja caer  al agua del río, en ese mismo  instante  su cuerpo se desmorona, se desintegra en cenizas.

Esas cenizas se convierten con el tiempo en larvas y de larvas a mosquitos.

Por eso los mosquitos nos pican, para conseguir esa gota de sangre que le devuelva la vida a la joven amante.

Me llevé tres cuadernillos.

En Kayak hicimos el recorrido del Camp Mboko al Camp Lango, una hora y media de navegación a ritmo pausado. Nos movíamos a favor de la corriente. A un lado de la ribera  bosques primarios,  al otro vegetación más rala  salpicados de algún que otro claro. En los árboles pequeños simios saltando de rama en rama. Aves acechando su presa.

Una tarde salimos de excursión en una de la barcazas, calor y húmedad impregnaban el ambiente. Mis cámaras listas. Una ráfaga de repelente. La pereza y el exceso de confianza me llevó a considerar que una camiseta de manga corta era más que suficiente para tal paseito, un mes más tarde aún me acuerdo. Los mosquitos y unas diminutas moscas no se apiadaron de mí, me comieron literalmente ……………….. como en el pueblo kilansaka muchos amantes buscan esa gota de sangre que les devuelva a su amada.
Yo contribuí con creces.

Situado en la parte Sur central del parque Odzala-Kokua y  estratégicamente situado a orillas de  las salinas del río Lekoli Mambili, hablamos de nuestro último camp LANGO

Desde la  atalaya del campamento, los animales ajenos a todo  se nos ofrecen en toda su dimensión para tomar del suelo las sales minerales que necesitan para su organismo, manadas de búfalos, elefantes, hienas, y toda clase de aves.

Desde las alturas se divisa como largas lenguas de agua  con sus ramificaciones horadan la densa masa arbórea de la foresta.

Sobre el terreno la realidad se nos ofrece menos prosaica. El nivel del agua por la cintura, nuestro caminar  se vuelve pesado, fatigoso, nuestros pies lastrados se hunden sobre un fondo cenagoso y mullido.
Los desplazamientos, como la vida misma, son inestable.
Las aguas mansas de los humedales se muestran opacas, el limo, las hojas  y el barro  manchan su transparencia.

Excrementos de paquidermos son arrastrados por la suave corriente y nos acompañan en nuestro andar. Estamos en la senda de los elefantes.

Mis últimos  días en El Congo los dedique a pasear y a conocer un poco la capital del país, Brazzaville.
El nombre se lo debe al conde italiano Pierre Savorgnan de Brazza, que trabajaba en  expediciones al servicio de Francia. Su fundación se consideró el inicio de la colonia del Congo Francés.

La ciudad no presenta gran interés ni en cuanto a arquitectura, ni como lugar de ocio, ni por su oferta cultural. Es bastante segura, de reducidas dimensiones y el lugar del mundo donde más taxis hay.

Entre los edificios más destacados de la ciudad se encuentra la Basílica de Santa Ana con sus peculiares techos de color verde  construida en 1949 por Roger Erell.
Otros  edificios importantes son la Torre Nabemba y el Palacio de Congresos de la ciudad. Destaca también el Mausoleo de Marien Nguouabi, el Zoo de Brazzaville y la Escuela de pintura de Poto-Poto.
Siempre busco mercadillos  para  llevarme algún que otro recuerdo del lugar, tengo predilección por el arte africano, básicamente  tallas y figuras de madera. Nunca he comprado ni compraré marfil, si no hay mercado no hay tráfico. Plateau ville, es un diminuto mercado donde venden recuerdos, collares y  telas africanas de vivos colores.
De tanto ir esos días ya me conocía medio mercado.
Desde aquí mi gratitud a toda esa gente que pasa largas horas en un puesto diminuto para llevar un pequeño sustento a sus familias y que con el paso del tiempo desde nuestras lejanas ciudades al ver esos objetos nos trasladan a un pasado lleno de aventuras, sensaciones  y experiencias.

Mi casa es un pequeño  museo de arte africano que me hace feliz al verlas.

Un punto de interés en la capital es el barrio Potó Potó, barrio de mayoría musulmana donde un sinfín  de pequeño comercios nos ofrecen todo tipo de productos textiles, infinidad de colores nos asaltan a la vista y también   falsificaciones por doquier.

Pero el gran protagonista de la ciudad es el río Congo, el segundo más caudaloso del mundo, el segundo más largo del continente y el segundo más profundo.

El río Congo atraviesa  los países de República del Congo, República Democrática del Congo, Ruanda, Angola, Burundi, Camerún, República Centroafricana, Zambia, Tanzania y Gabón. 

Se calcula que su longitud es de aproximadamente 4,700 kilómetros. Su figura serpenteante  cruza dos veces el ecuador.

El río Congo hace de frontera natural entre las dos repúblicas de El Congo una la democrática, la otra, república a pelo.

Como curiosidad, se tratan de las dos capitales nacionales del mundo que más cerca se encuentran la una de la otra,  cada una a un lado de la ribera del rio Congo enfrentadas entre sí  y no siempre sólo geográficamente.

En ese rio bravo y mítico unos niños saltarines se bañaban en los rápidos para mi deleite como  fotógrafo.
Se dejaban arrastrar por la fuerte corriente en un acto de coraje , valentía e inconsciencia como cualquier  adolescente para emerger bastante metros más abajo al perder furia tan bravas aguas.
En ésta ocasión como todas los demás viaje organizado por GOA Tours en colaboración con Feeling Africa.

De mi último campamento a la capital lo hice en avioneta, desde las alturas pude ver las serpientes de agua.

No vivo para viajar, pero viajar me mantiene vivo.

  Salva jp.

 

Guia

Superficie: 342.000 Km2
Población: 4.450.000 hab
Capital: Brazzaville
Idioma: Francés, Kikongo y Lingala
Moneda: Franco CFA 1€… 650 CFA ( Nov 2.016)
Carrera de Taxi del aeropuerto al centro ciudad 2.000 CFA, carrera normal por la ciudad 1.000 CFA ( 1.5 € euro aprox. son muy baratos y hay miles de taxis )
Embajada: En España no hay embajada del Congo, por lo que, todos los trámites de visados hay que hacerlos a través de la embajada de la República del Congo en Paris.
Tel embajada, Paris. +33 145.00.60.57 Pero no os molestéis en llamar que no contestan nunca.
Mail: ambacongo_france@yahoo.fr si les enviáis un correo solicitando información de visados os van a remitir a una empresa que se ocupa de dichas gestiones.
Visado: Hay que solicitarlo con bastante antelación mínimo 15 días.
Coste: unos 250 € aproximadamente, (mensajería, honorarios trámites y tasas)

Documentos para solicitar visado.
• Rellenar impreso de encargo de solicitud de visado empresa en cuestión ( Bon de Commande)
• Pasaporte original
• 2 fotos
• Carta de invitación del parque Odzala-kokua ( Certificat d´hebergement)
• Carnet de vacunas ( triple vírica, fiebre amarilla, Polio, Tétanos) y recomendable profilaxis contra la malaria.
• Billetes de avión ida y vuelta

Cuándo viajar: Cualquier época del año es buena, el país al estar en el ecuador geográfico la temperatura no varía apenas en todo el año. Época de lluvia noviembre y diciembre.
Seguridad: Muy seguro moverse por la Capital, gente muy amable y servicial. En las zonas rurales más seguros aún, como en cualquier país.