ENTRE VIDA SALVAJE

Botswana, país de superficie algo mayor que España y de escasa población, apenas superan los dos millones de habitantes, lo que lo convierte en unos de los países de África con menor densidad de población.

Por Salvador Jiménez Palacios:

En este bello y único país, podemos decir, que hay más animales que personas. Geográficamente, el país es extraordinariamente plano, con un 70% de su superficie cubierta por las ardientes arenas del desierto del Kalahari. Comparte fronteras con Sudáfrica al sur y sudeste, con Namibia al oeste y al norte con Zimbabwe al noreste y Zambia al norte.

Viajamos con Goa Tours. Aterrizamos en Maún capital del edén, capital del delta del Okavango. La ciudad se asienta fuera de la zona inundable del delta.

Maún se presenta como un collage, modernidad versus vida africana. Pequeñas tienda conforman un centro comercial al estilo occidental, eso sí, salpicadas de cultura y costumbres al más puro estilo africano.

Dos horas después de aterrizar en el aeropuerto de Maún, volvimos, ahora para sobrevolar en avioneta los cielos del delta del Okavango en ese pequeño aeródromo, existe la mayor concentración de esas aeronaves que he podido ver jamás.

El vuelo duró algo más de 30 minutos. A baja altura y con las piruetas del experto piloto, divisamos grupos de impalas, búfalos cebras, hipopótamos, jirafas, ñus, tsetseve, manadas de elefantes y un sinfín de otros animales cuyo nombre desconozco.

Pero, sin duda, lo que nos dejó sin aliento fueron las vistas de las serpenteantes y sinuosas lenguas de arena ramificándose entre la sedienta sabana y los bosques de mopanes. Y, por fin, vimos la joya de la corona, el rinoceronte. Desgraciadamente no volveríamos a ver más, ya que su población es muy escasa y están custodiados días y noches por el ejército para protegerlos de los furtivos.

El delta del Okavango, se produce por la afluencia de las aguas de las tierras altas de Angola. Estas llegan luego desde Namibia atravesando la franja de Caprivi. Es único porque no desaguan en el mar sino que forman un abanico fluvial de laberínticos canales en mitad del desierto hasta desaparecer por completo absorbido por las sedientas arenas del Kalahari. El delta cubre una superficie de entre 15.000 km2 y 22.000 km2 dependiendo de las crecidas. Se ubica en el noroeste del país conformando una planicie de pantanos permanentes y de praderas inundables.

Otra singularidad, es que, las crecidas se producen en la estación seca. Esto hace que las especies animales y vegetales que la habitan hayan adaptado su ritmo vital al de las inundaciones y las lluvias.

Este ecosistema sin igual en todo el planeta alberga una riquísima vida salvaje, incluyendo los “ big five”; elefante, búfalo, rinoceronte, leopardo y león. Y los singulares leones nadadores, únicos también en el mundo animal, pues se ven forzados a cazar en zonas anegadas.

Precisamente, uno de los momentos más intensos de todo el viaje se produjo en el safari en canoa. Ocupábamos un mokoro, pequeña embarcación local. En uno de los muchos islotes que se forma en el delta, contemplábamos a un elefante. Se había descolgado de la manada. Lo seguimos con la mirada, y para nuestro asombro, en un instante desapareció entre las aguas. Al rato sólo logramos ver parte de su cabeza y la trompa. Nadaba plácidamente. Lo seguimos durante todo su recorrido desde nuestro mokoro a escasos metros. Aquello duró varios minutos. Ante esa belleza, yo sólo lograba decir ¡vaya espectáculo!… una y otra vez.

Cuando nuestro paquidermo se iba acercando poco a poco a la otra orilla, nuestro guía-rastreador, en un acto de experiencia y previendo por donde saldría, se colocó en el lugar exacto vimos, con todo lujo de detalle, como aquel ser de belleza extraordinaria emergía de las aguas. La luz era perfecta, casi al final de la tarde, justo antes del ocaso los juncos daban un color ocre a la escena, el reflejo del agua la convertían en plata. Cuando me giré con la mirada desde mi fila de asientos del mokoro, de los ojos de mi amigo, brotaban dos lágrimas.

6 días 6, pasamos en campamentos móviles, 3 días con sus noches en la reserva de Moremi y otros 3 en Savuti.

De día veíamos los animales, de noche los oíamos.

Las jornadas comenzaban muy temprano. A las 5:00 h de la mañana tocaban diana. Aseo, desayuno copioso para coger fuerzas y a las 6.00h con las primeras luces del día estábamos listos para recorrer en nuestro Toyota descubierto las pistas de estas dos reservas naturales.

El grupo lo formamos 10 personas de diferentes edades, todos entusiastas y ávidos de ver naturaleza y vida salvaje.

La vida en las reservas naturales, tiene sus propias normas básicas de preservación y sostenibilidad. No se puede conducir antes de las 6.00 h de la mañana ni después de las 19.00 h con el propósito de perturbar lo mínimo posible la vida animal. Los vehículos tampoco pueden salirse de los carriles marcados. A los ocupantes de los todoterrenos no se nos permite abandonar el vehículo. La caza está totalmente prohibida en esas zonas. Los emplazamientos de los campamentos móviles están designados previamente y se deben levantar como máximo al sexto día. Las concesiones se hacen a cuenta gotas y éstas se deben reservar con muchos meses de antelación. Los guías van desarmados.

Existen en los límites de las reservas naturales concesiones administrativas a empresas extranjeras, los conocidos lodges, con leyes más laxas y donde , sí está regulada la caza, pero con precios de pernoctación sinceramente prohibitivos.

Reserva de Moremi, debido a la caza sin control, el fuego, la invasión del ganado y el furtivismo, los habitantes de la región de Batawana comandada por la viuda del jefe Moremi III tomaron la iniciativa de crear una reserva. Corría el año 1963.

Es la única zona protegida del delta del Okavango, constituyendo, por tanto, un área de valor incalculable tanto científicamente, como ambiental y de conservación.

La reserva se encuentra ubicada en la zona central y oriental del Okavango, incluyendo la lengua de arena de Moremí y la conocida isla del jefe. En cuanto a fauna, se pueden contemplar los big five.

Una mañana vimos unas de las imágenes más dura del viaje, una manada de leones había dado caza a un elefante. Las escenas impactan, pero no dejan de ser como es la vida en su estado más puro.

Es igualmente muy rica en aves, se han llegado a registrar más de 400 tipos de aves diferentes, es paso también de migración con especies de incalculable valor ornitológico, algunas en serio peligro de extinción.

A media mañana, en zona de visibilidad animal, hacíamos un alto para tomar café, té y pastas. El lugar estaba escogido con premeditación generalmente no lejos de alguna charca, pequeños momentos de descanso, grandes momentos para el espíritu.

Savuti, es una reserva natural situada en el interior del parque nacional de Chobe, en su zona oeste y se corresponde con el área del pantano de Savuti y la zona del canal del mismo nombre.

La zona del pantano es un vestigio de un gran lago interior que se secó y del que últimamente están surgiendo de nuevo torrentes de agua provenientes del canal después de décadas de sequía. Este hecho sigue siendo un misterio.

Las épocas de sequía se han ido alternando con otras de abundancia de agua habiendo permanecido seco desde 1982 hasta el 2010, año en que brotó de nuevo el maná y que se ha manteniendo hasta la actualidad.

Este surgir y desaparición del agua ha provocado que se encuentre una gran cantidad de árboles muertos a orillas del canal.

En Savuti, existen grandes claros en sus extensos espacios lo que lo convierte en el hogar perfecto para los elefantes, el león y la hiena manchada.

En las zonas montañosas del parque natural de Savuti se encuentran pinturas rupestres de los antiguos moradores de la región los bosquimanos. También, es lugar de grandes manadas de cebras Burchell.

Alrededor del mediodía, regresábamos al campamento. El personal local nos tenía preparado con puntualidad inglesa el almuerzo. Siempre con amabilidad y alegría atendían a 10 desfallecidos turistas: carne, legumbres, pastas, verduras, regado siempre con un delicioso vino sudafricano.

Durante las comidas y la sobremesa cada uno contaba las maravillas de la vida salvaje.

En estos 6 días de campamento vimos, impalas, jirafas, cebras, ñus, facocero, búfalos, gran kudú, antílopes, chacales, leones, mangostas, ardillas, leopardo, serval, águilas, buitres, varanos, avestruz, hipopótamos, ibis, marabús, monos, cocodrilos , elefantes, escarabajos gigantes, chicharas de dimensiones descomunales y un sinfín de animales de distinto pelaje.

Todos ellos con profusión.

Animales en estado salvaje, en su hábitat. Libres.

Después del campamento móvil, hicimos parada en los alrededores de la pequeña ciudad de Kasane, ciudad perfecta para abastecerse, hacer algunas compras y ver algo de artesanía.

En esa pequeña localidad, encontré yo, la chica con la sonrisa más bonita de toda la región.

Y llegamos al parque nacional de Chobe, los dominios del elefante. El parque nacional toma su nombre del rio Chobe,que hace de frontera natural entre Botswana y Namibia, está situado al norte del país, a escasos 70 km de las cataratas Victoria en Zambia.

De una superficie superior a 11.000 km y desde 1968 en que se constituyó el parque nacional, lo convierten en unos de los espacios protegidos más grandes del país.

Cría de elefante atravesando la carretera general, prioridad siempre a los animales.

Así mismo, este parque es conocido por poseer la concentración más grande de elefantes de toda África, rondando los 120.000 ejemplares.

Chobe, es en realidad una llanura de arena del Kalahari con pequeñas colinas rodeadas de varias cuencas fluviales. Su vegetación es más espesa en la ribera del río, y rala cuando nos alejamos con acacias y mopanes como especies más abundantes.

La fauna, viene representada por los elefantes como gran dominador, pero encontramos mandas de cebras, impalas, kudus, jirafas, babuinos, facoceros, e hipopótamo, entre otros.

En cuanto a depredadores, encontramos, leones, chacales, zorros, serval, leopardo, guepardo, hiena, licaón. Y un verdadero paraíso para los ornitólogos con más de 450 especies diferentes.

A este leopardo lo estuvimos siguiendo mientras divisaba a un grupo de impalas entre la hierba alta de las zonas anegadas en la reserva de Savuti (Parque natural de Chobe). Contemplamos como se acercaba sigilosamente a las presas. Todos contuvimos las respiración. Lo perdimos de vista, pero sabíamos que se acercaba el momento del ataque. La excitación del grupo era evidente. Al rato una estampida de impalas frustró la caza.

El momento fue muy intenso.

Es curioso, como estos animales en total libertad ignoran la presencia humana.

Pero sin duda la particularidad del parque nacional de Chobe, es que en su territorio existen 4 ecosistemas diferentes; el área de Serondela, la zona de Savuti, la zona pantanosa de Linyanti y las cuencas de Ngwezumba.

En esta zona del norte de Botswana, las puestas de sol nos brindan un capítulo especial, allí el color naranja se funde con los reflejos del agua.

Lugar de quietud, con infinidad de aves buscando refugio en la vegetación alta de la ribera.

Atravesamos la frontera natural, entre Botswana y Zambia, a través del mítico río Zambeze, y la oficial, previo pago de 50 $. Los tramites fueron rápidos y muy cómodos. Un vehículo nos esperaba al otro lado de la frontera, una hora escasa y estábamos en nuestro hotel, un hotel de lujo dentro del parque que alberga una de las mayores maravillas que nos puede ofrecer la naturaleza, las cataratas Victoria.

Las cataratas Victoria conforman la frontera natural entre los países de Zambia y Zimbabue y su caudal proviene del río Zambeze.

En la parte de Zambia las cataratas, pertenecen al distrito de Livingstone ciudad más cercana y del mismo nombre y del lado de Zimbabwe están en la región de Mashonalandia.

Existe una unión de los dos países a través de las cataratas por el conocido puente de las cataratas Victoria. Un antiguo arco de acero terminado en 1905 y por el cual caminando podemos pasar de un país a otro.

Las cataratas tienen una anchura aproximada de 1,7 km y 108 metros de alto. Son un reclamo turístico para la región, dado el estrecho y raro abismo por el que cae el agua.

David Livingstone, famoso misionero y explorador escocés, visitó las cascada en 1855 y las bautizó con el nombre Victoria en honor a la reina de Inglaterra. Aunque son conocidas localmente como Mosi-oa-Tunya, el humo que truena.

La cascada forma parte de dos parques nacionales. Parque Nacional de Mosi-oa-Tunya en Zambia y el Parque Nacional de las Cataratas Victoria en Zimbabwe.

Las cataratas Victoria son patrimonio de la humanidad por la Unesco desde 1989, su superficie es de 8.780 hectáreas.

No me pude resistir sobrevolar en helicóptero las cascadas. La guinda a un viaje, sencillamente emocionante.

Guía

Cómo llegar: No existen vuelo directos, hay que volar a Johannesburgo ( Sudáfrica) lo más rápido y económico es vía Londres, aunque este año 2016 Iberia va a reabrir la línea Madrid-Johannesburgo en vuelo regular.

De Johannesburgo otro vuelo con air Botswana hacia Maun.

La vuelta una alternativa es Livingstone ( Zambia) a Johannesburgo (Sudáfrica ) y regreso a Madrid.

Coste de los vuelos aproximadamente 900 € dependiendo de la época del año.

Clima: El mes más cálido es octubre con temperaturas que sobrepasan con facilidad los 40 grados y noches calurosas, los meses más fríos son junio y julio el termómetro baja hasta los 4 grados centígrados de mínima.

Vacunas : Profilaxis contra la malaria es recomendable.

Moneda: La moneda en Botswana es la pula, 1€ equivale a 11 pulas aproximadamente.

Conducción: Se conduce por la derecha como en Reino Unido.

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